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¿Qué es la justicia climática?

Rafael Bautista Mena

Batalla de justicia climática

El concepto de «justicia climática» nació como resultado de observar que los efectos de un clima con ocurrencias más frecuentes de fenómenos extremos, ya sea de calor, de sequías muy extendidas y prolongadas, o de inundaciones catastróficas, afectará de manera desigual a distintos grupos sociales y, dependiendo de condiciones geográficas, de manera distinta a diferentes naciones. La segunda consideración es que los impactos de esos cambios en el clima van a exacerbar la inequidad social ya existente. Dados esos dos principios, se podrían derivar distintas nociones académicas – definiciones – de lo que se entiende por justicia climática. En lugar de divagar acerca de la frase precisa, prefiero mirar de cerca casos particulares. Desde hace unos años, un juicio en Alemania que decide acerca de los méritos de una demanda en contra de RWE, el generador de electricidad más grande del país, puesto que trae elementos nuevos.

Lliuya vs. RWE

Saúl Luciano Lliuya, un granjero y guía turístico peruano, puso la demanda en contra del gigante de generación eléctrica RWE. El demandante arguyó que RWE, por ser el mayor emisor histórico de Europa, es en parte responsable de poner en riesgo de inundación a su pueblo, Huaraz, amenazado por el crecimiento sistemático del lago Palcacocha, en la Cordillera Blanca de Perú. El lago ha aumentado su volumen en un factor de 34 en los últimos treinta años. Ese crecimiento lo causa el derretimiento del glacial Palcaraju debido al calentamiento global, causa ya suficientemente establecida, según lo reporta Thompson-Reuters. Como lo reportó el diario británico The Guardian, en 2016, un tribunal en Essen, lugar de asiento de la corporación RWE, rechazó la demanda con el argumento de que no era posible establecer una causalidad clara entre las emisiones hechas en un lugar y los riesgos, como el expuesto en la demanda de Lliuya, en otro lugar del mundo. Sin embargo, al año siguiente, la corte de apelación en Hamm (Alemania) admitió la demanda interpuesta por el granjero peruano, sentando así un importante precedente jurídico. En resumen, se da legitimidad al concepto de que el responsable de emisiones significativas en una parte del mundo puede ser sujeto de reclamo por los daños causados en otro lugar, sea este lejano o cercano. La decisión implica que es jurídicamente plausible utilizar las técnicas desarrolladas para la atribución de causas debido al cambio climático, incluso si tal atribución no se puede describir en términos de una interacción geográficamente directa. Este es uno de los primeros casos que pone a prueba en tribunales la tendencia mundial que busca “justicia climática”.

Tras seis años desde que se inició el litigio, los jueces que en la actualidad evalúan los méritos de la demanda tomaron la determinación de visitar en persona el lugar del sitio que, según Lliuya, y para este punto un cuerpo numeroso de expertos, plantea un peligro inminente para Huaraz. El riesgo es muy real, puesto que, en 1941, gran pedazo de glacial se desprendió y cayó sobre el Palcacocha. El agua que fluyó cordillera abajo como consecuencia del evento mató unos 1.800 habitantes del Huaraz de aquel entonces. En la actualidad Huaraz ya no califica de “pueblo”, sino que es una ciudad de cerca de 150.000 habitantes. Se estima que un episodio similar hoy amenazaría a unas 50.000 personas, según estima Noah Walker-Crawford, un antropólogo social de la Universidad de Manchester. En cuanto a la magnitud del riesgo, investigadores de la Universidad de Texas hicieron simulaciones de un posible desprendimiento, y estimaron que en promedio una avalancha de hielo causaría un desbordamiento de unos 15 mil millones de litros. Las autoridades municipales han colocado un sistema de alarmas que advertirían si se ha iniciado un evento catastrófico. Walker-Crawford comentó que, en caso de un derrumbe súbito, “aún si pudiera advertir a la gente, todavía habría unas 20.000 víctimas fatales.” Resultado inevitable de que la avalancha de lodo, rocas y agua llegaría a Huaraz en el lapso de una media hora.

Los términos económicos de la demanda, a primera vista, no lucirían más modestos. A RWE se le atribuye un total de 0,47% de las emisiones excedentes desde mediados del siglo XIX. De los costos de construir un muro de retención que se considere suficientemente seguro, a RWE le correspondería pagar unos €17.000. A la fecha es de presumir que RWE debe haber gastado al menos cientos de miles de euros defendiéndose de la demanda. Con toda razón, la compañía “huele” la catástrofe jurídica que seguiría, en términos de una sucesión de demandas desde todas partes del mundo, en caso de que pierdan esa pelea.

Tras la visita, los jueces concluyeron que RWE tendría responsabilidad directa si 1) se puede demostrar que existe un riesgo inminente de inundación, debido a un desprendimiento del glacial sobre el lago, y 2) si el cambio climático fue la causa de que se derritiera.

Sólo es de especular con qué grado de atención firmas como EXXON, Chevron, Shell y BP, entre otras muchas, deben estar vigilando el caso.

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