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Diálogo con un premio Nobel

Rafael Bautista Mena

La formación de estudiantes que aspiran a hacer tesis en física teórica contiene muchos elementos fortuitos que no tienen necesariamente una relación con haber pasado por cursos formales. Ser físico teórico comprende un modo de pensar y actuar que incluye elementos creatividad e imaginación, pero que de por sí no son suficientes. Esa realidad me llegó por vía de Kip Thorne, premio Nobel de física 2017, junto con Rainer Weiss y Barry C. Barish, arquitectos iniciales de la colaboración LIGO/VIRGO que logró la detección de ondas gravitacionales en 2015.

En diciembre de 1975 yo asistí, pagando con mis propios medios, pero presentándome como profesor de física de la UNPHU, al SILARG II – Segundo Simposio Latinoamericano de Relatividad y Gravitación – que tuvo lugar en la Universidad Simón Bolívar en Caracas. Para la mente (excesivamente) joven que era yo en ese entonces, estar en medio de ese grupo de físicos latinoamericanos dejó una impresión profunda. Más aún, la magnitud de los expositores. Esa fue una reunión en la cual meros asistentes como yo conversábamos de manera informal con los conferencistas invitados en los momentos de asueto y de cafetería.

Recuerdo a Michio Kaku, con quien no tuve conversación alguna, pero que se convirtió en el fotógrafo informal de la reunión, persiguiendo cualquier escena que le parecía interesante con una cámara que se veía muy costosa, creo que marca Nikon. También recuerdo a Ed Witten, en aquel entonces presentando los prolegómenos de lo que en cosa de unos años se convertiría en su teoría de cuerdas. Pero más que a nadie recuerdo a Kip Thorne. En aquel entonces con pelo largo, no mucho, algo curly y de un color cobre, una barba del mismo tono larga y puntiaguda, reminiscente de cierto estilo oriental, jeans y botas de vaquero, y una camisa estilo “nueva era”, de uso común entre los hippies de aquel entonces. Su presentación fue acerca de la posibilidad de la detección de ondas gravitacionales. Les recuerdo, esto es 1975. En su presentación dijo que él creía que el tema estaría completamente agotado en unos treinta años. Se equivocó por diez. Con él tuve algunas conversaciones casuales. Por ejemplo, me contó que tenía treinta y cinco años y yo le confesé dos cosas: mis ridículos veintidós, y que su institución, CALTECH, me había rechazado la aplicación a principios de año. Sólo con el tiempo, caí en la cuenta de que me había adoptado como aconsejado temporal.

Ya por fuera de lo anecdótico, los comentarios que Thorne me hizo en aquel momento acerca de ser un físico teórico son los mismos que identifiqué en una de las entrevistas que le hicieron a raíz de su premio Nobel. La parte de esa entrevista que es relevante para esta entrada va hasta la novena pregunta: Do you enjoy being a mentor? La pueden encontrar en el vídeo.

https://www.nobelprize.org/prizes/physics/2017/thorne/156469-kip-thorne-interview-transcript/.

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